Semblanza

Córdoba, ciudad de la cultura y de la paz

 

 

El nombre de Córdoba resuena con voz propia en la historia de la Humanidad. Fundada en el siglo II A. C. junto al mítico río Guadalquivir, la ciudad a sido cuna de personajes fascinantes y ha brillado como pocas en diversas etapas del devenir occidental. Fue capital de la Bética y Colonia Patricia en la Hispania romana, época en la que se convirtió en una de las grandes ciudades del Imperio. También ciudad principal del Califato Omeya durante los tiempos de Ál Andalus, cuando las culturas judía, musulmana y cristiana convivieron en sus calles e hicieron de esta urbe la ciudad más potente y avanzada de Occidente. Su nombre está vinculado además a los viajes colombinos, pues por aquí estuvo Cristóbal Colón buscando apoyos reales para su legendario viaje. Y también en la edad contemporánea ha sido ciudad importante en los diversos procesos que han convertido a España en una democracia y a Andalucía en una comunidad autónoma integrada en la Unión Europea.

De esa larga y brillante historia quedan innumerables vestigios en la ciudad. Aunque quizá el dato más revelador sobre su belleza extraordinaria se encuentra el hecho de que es la única ciudad del mundo que tiene actualmente cuatro bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En concreto, la Mezquita, símbolo por excelencia de esta urbe; su Casco Histórico, que es uno de los más amplios de Europa; los Patios, que evocan la vieja arquitectura en la que se mezcla lo árabe y lo cristiano; y el yacimiento de Medina Azahara, la fastuosa ciudad califal que construyese Abderramán III en las afueras y en su momento de mayor gloria y poder.

También dan testimonio de la grandeza de Córdoba sus personajes, sus grandes mujeres y sus grandes hombres. Desde el pensador Lucio Anneo Séneca y su sobrino el poeta Lucano en tiempos de Roma hasta un amplia nómina de escritores y artistas que día a día le dan vida a la ciudad actual. No pueden olvidarse tampoco nombres como el de la poeta Wallada y el poeta Ibn Zaydum, los pensadores Maimónides y Averroes o escritores románticos como el Duque de Rivas. Tampoco poetas extraordinarios nacidos en el siglo XX como Pablo García Baena, Ricardo Molina o Juan Bernier, a los que hay que unir sin duda el nombre de Antonio Gala, persona que da nombre a los premios internacionales que se difunden en esta web. Gala es de hecho uno de los autores que mejor ha descrito la esencia de esta ciudad milenaria en la que la belleza se puede encontrar en el recodo de cualquier calleja, al caer cualquier tarde y con el murmullo de fondo de una de sus muchas fuentes.

La Córdoba actual la pueblan más de 330.000 personas y en ella se funden la contemporaneidad de amplios barrios construidos en las últimas décadas y con la sinuosidad de su Judería y de su Casco Histórico. La urbe, principalmente por su patrimonio, es uno de los grandes destinos de turismo cultural del Sur español y más de un millón de personas la visitan cada año. Atractivo añadido es su gastronomía, con un recetario en el que mezclan influencias muy diversas ligadas con su propia historia. Fundamental en este aspecto es la aportación de su provincia, en la que se producen productos magníficos como el aceite de oliva virgen, el jamón y los embutidos de cerdo ibérico o los legendarios vinos de Montilla-Moriles, de los que ya disfrutaban los emperadores romanos. Además de esos sectores, Córdoba también cuenta con artesanos tradicionales y ámbitos económicos como la joyería y con una incipiente industria tecnológica que trata de abrirse camino a base de esfuerzo e innovación. Todo ello hace de ella una ciudad excepcional desde la que mirar al exterior y desde la que premiar a esas personas que hacen que el mundo avance por la senda del progreso.

Córdoba, con más de 2000 años de historia a sus espaldas, representa hoy fundamentalmente dos cosas: cultura y paz.