Cordobés y universal

Antonio Gala

Pocos escritores han hecho tanto por divulgar la literatura en España como Antonio Gala. Su nombre está asociado a los libros y pertenece por su escritura y por su idiosincrasia no sólo a sus miles de lectores sino al imaginario colectivo. Él ha encarnado durante años la figura del escritor por antonomasia, la del intelectual de honda sensibilidad pero también de profundo compromiso cívico. Hoy día su legado sigue por ello tan vigente como siempre. Su teatro, su narrativa, su poesía, sus ensayos... Y también su ejemplo de hombre comprometido con su tiempo. De defensor de los más débiles de la sociedad.

 

 

La vocación literaria de Antonio Gala emergió muy pronto, pues con cinco años ya había escrito su primer cuento. Con siete, su primera obra teatral. A los catorce pronunció una conferencia en el Círculo de la Amistad de Córdoba, una ciudad en la que vivió sus primeros años mientras allí se forjaba el Grupo Cántico, uno de los movimientos poéticos más importantes del siglo XX español. Mucho de esa delicadeza de la Córdoba milenaria que habita en los poemas de estos autores se advierte también en la poesía de Gala y en general en toda su obra.

La vida académica llevó sin embargo al escritor por otros caminos. Empezó la licenciatura de Derecho en la Universidad de Sevilla, a inicios de los años 50, estudios que compatibilizó con Filosofía y Letras y Ciencias Económicas y Políticas. Pero la literatura y la escritura se mantuvieron como la pasión central de su vida. La poesía principalmente en esos años universitarios, en los que participó en la fundación de revistas como Aljibe y Arquero de Poesía. Su primer premio le llegó gracias a este género tan amado por él. En concreto, un acéssit del prestigioso Adonais por su poemario Enemigo íntimo, de 1959.

Tras vivir una temporada en Italia, Antonio Gala se estableció finalmente en Madrid. Allí, sin dejar nunca la poesía, comenzó a hacerse un nombre en el ámbito teatral con éxitos aún hoy muy representados como Los verdes campos del Edén o la magistral Anillos para una dama. A ellos seguirían con los años otros textos fundamentales del teatro español contemporáneo como Petra regalada o Inés desabrochada, en los que da muestras de una gran capacidad para profundizar en la psicología de los personajes, especialmente en los femeninos.

La implicación política y el Premio Planeta

La intensa actividad de Gala en el teatro y la poesía, géneros en los que de un modo u otro ha perseverado siempre, no le ha impedido sin embargo llevar adelante otros proyectos, pues hablamos de un escritor de largo aliento. Aparece así el Gala más comprometido. Un Antonio Gala hiperactivo que se alza como referente del No a la OTAN a inicios de los 80 y que irá publicando sus artículos en Pueblo, El País o El Mundo. También el Gala ensayista y reflexivo, que comparece en libros como El mito de la libertad.

La cima de su éxito la logra sin embargo con la que sería su primera novela, El manuscrito carmesí. Hablamos de uno de los libros más vendidos de la historia literaria española, ganador del premio Planeta y en el que el autor relataba con sutileza y finura la caída del Reino de Granada. Otras novelas suyas de gran éxito han sido La pasión turca, que Vicente Aranda adaptó al cine, Las afueras de Dios o La regla de tres.

El mecenazgo de la Fundación

La figura de Antonio Gala cobra una nueva dimensión a inicios del siglo XXI. Regresa entonces a Córdoba para cumplir uno de sus más preciados sueños: la apertura de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, ubicada en el convento del Corpus Christi de la capital cordobesa. El escritor muestra así su compromiso con las Bellas Artes y se implica a fondo en un proyecto que tiene por objetivo fomentar el arte entre los más jóvenes. Tal mecenazgo de Gala llega hasta nuestros días. Y lo hace además con resultados estimables, pues muchos de los creadores que han pasado por la Fundación durante estos años han cosechado importantes éxitos y galardones.

Con esta iniciativa, unida ahora a los Premios Internacionales Ciudad de Córdoba de la Paz y Antonio Gala de las Bellas Artes, el autor de El dueño de la herida y Los invitados al jardín une aún más su nombre a una ciudad que tanto le influyó y a la que le ha dedicado algunos de los pasajes más inspirados de su obra.

 

Córdoba y Antonio Gala son por ello un binomio inseparable y de gran fertilidad.